ORGULLO LATINO

Tiempo de lectura: 3 minutos
A mother and daughter eat breakfast and drink coffee at the dining table

"Café con leche en una botella: ¡un elemento básico de la infancia latinoamericana!"


Justo como lo hacía la abuela.

Aunque los centros comerciales y las calles se están saturando de tiendas de café que buscan ganarse un espacio en el mercado, hay una bebida que ha resistido el paso del tiempo: el café con leche.

Su cremosidad y dulzura son, en gran parte, responsables; sin embargo, para la mayoría de nosotros, lo que lo hace tan importante es el consuelo que brinda.

"Crecer en un hogar cubano implica tomar café. Mucho café. También, implica aprender a preparar café a una temprana edad", escribe Marta Darby, nacida en La Habana.

"Café con leche, leche tibia con espresso. Ese era nuestro desayuno preferido cuando éramos niños. A veces, con pan cubano de mantequilla caliente. Hagamos un momento sagrado de silencio aquí. Ay, Dios mío ¿Habrá una mejor forma de comenzar el día?".

Para la bloguera de comida Silvia Martínez, cuando ella toma un sorbo de café con leche, se transporta a sus días de estudiante en Guanajuato, una ciudad universitaria de México.

"Mis pasos se aceleraban expectantes cuando me acercaba a la Plaza de la Paz", explica. "Se trataba de mi cita semanal y permanente con mis amigos más cercanos para tomar café con leche y conversar, por supuesto".

A pesar de la ola de cafés a base de leche que ha aparecido a lo largo de los años, desde flat whites y cappuccinos hasta macchiatos y cortados, el café con leche sigue siendo tan popular como siempre.

café con leche

El café de la abuela

Hoy en día, el café con leche se puede encontrar en tiendas de café de todo el mundo; no obstante, para casi todos nosotros, la forma en la que lo preparan las familias en nuestras comunidades siempre es la mejor. 

Marta dice: "en los años 90 tenías las cafeterías del logo verde (o 'four-bucks', cuatro dólares, como las llamábamos cariñosamente) en cada esquina y servían algo que llamaban lattes a consumidores sedientos de cafeína por US $4 la porción".

"Recuerdo haber leído la descripción y haberlos visto preparando uno: '¡Ey! ¡Eso es un café con leche! ¡He estado tomando eso desde que nací!'".

"¡Si haces los cálculos, son como US $100 al mes que gastas en algo que puedes preparar en casa por unos centavos! Además, nadie hace un mejor café con leche que una mamá cubana (o una tía o abuela)".

Sonia Méndez García, autora en Hispanic Kitchen, comparte un sentimiento similar. "Por muy simple y poco complicada que parezca la receta del café con leche, es una de las que más me gusta hacer", escribe. "Es decir, ¿quién no recuerda la primera vez que su abuela lo dejó probar el café?".

"Admito que el café con leche que ella preparaba para los niños era más que todo leche pero era la mejor bebida de café que he probado. En estos tiempos, pagarías hasta US $5 por una bebida a base de café parecida en tu bar de café local. Siempre supe que mi abuela estaba a la vanguardia de su tiempo. ¡Era tan sabia!".

Para muchos de nosotros, el café con leche es un momento, una conexión. Más que solo una bebida, se trata de una herencia compartida y una comunidad. Esto se resalta en los eventos que celebran el café con leche y muchos de ellos se realizan durante el Mes de la Herencia Hispana en las universidades de Estados Unidos. 

Michael Vázquez, asistente de posgrado de la Oficina de Diversidad e Inclusión Institucional, que dirige algunos de los eventos, explica que se trata de una oportunidad para que los hablantes nativos de español y los que no lo son se conecten y aprendan unos de otros mientras toman una taza de café.

"Aprendes mucho de estos eventos y aprendes mucho de las personas también", dice Michael. "Creo que es importante aprender y seguir aprendiendo sobre la cultura latina". Las historias dicen mucho, al igual que las experiencias. Es fácil aprender de un libro pero cuando se puede experimentar la historia de los estudiantes en su vida diaria, dice mucho".

Aunque ciertamente puede ayudar a forjar conexiones en la vida, no hay nada que sustituya esa capacidad innata de llevarnos de vuelta a nuestra infancia.




Ana Sofía Morales


También te puede gustar

Volver a Orgullo Latino