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Las mujeres en el café: algunas ideas de género erróneas

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No todos los días se encuentra una cooperativa de café propiedad de mujeres y dirigida por ellas. Finca Santa María, una cooperativa de café en Aratoca, Colombia, está dirigida por Mildred Muñoz. Por fuera, la finca se parece a las operaciones diarias de la mayoría de los productores de café con clasificación de especialidad; sin embargo, el impulsor del éxito de la finca no es su cultivo de café superior o su microclima singular. La clave de la prosperidad de Santa María es el efecto refrescante de su equipo completamente femenino de agricultoras que está por encima de los conceptos erróneos de género a nivel local y en toda la industria del café. 

"Somos un grupo de 32 mujeres trabajando aquí en Santa María, trabajamos en todos los niveles de la producción durante todo el año. Como mujer, me ha ayudado a ser independiente, a creer en mí misma. Muchas veces uno no cree en uno mismo y este trabajo me ha ayudado a reforzar eso, que nosotras podemos hacerlo, que también podemos hacer un trabajo que tradicionalmente era solo de hombres", dijo Alba Bueno, líder de equipo de Finca Santa María.

El espíritu de Finca Santa María es un faro de luz en una industria que, convencionalmente, ha aceptado la inequidad de género como norma. En general, las mujeres han sido excluidas de la gestión de las fincas cafeteras. En las raras ocasiones en que las mujeres son bienvenidas en roles operativos, existen grandes disparidades en el pago, la propiedad y la autoridad.

Las mujeres apoyan la industria del café en todos los niveles de la cadena de suministro global pero los hombres tienen, generalmente, la mayor parte de la responsabilidad del liderazgo. Según el Centro de Comercio Internacional, las mujeres aportan el 70 % de la mano de obra en la producción de café y comparten solo el 20-30 % de la responsabilidad del liderazgo.

Mujeres en el sector de café en Latinoamérica.

La igualdad de género tampoco aumenta más allá de la etapa de producción. Las mujeres ocupan solo entre el 10 y el 20 % de los puestos de trabajo en los niveles mejor pagados del comercio de café, como la exportación y las ventas. A medida que el café se aleja de la finca, más se reduce el impacto de las mujeres.

Beatriz Garay se convirtió en la Directora de Cumplimiento y Seguridad Alimentaria de Mayorga Coffee hace casi tres años. Muy rápido se dio cuenta de que, afuera de Mayorga, la falta de representación femenina en el liderazgo era aterradoramente evidente.

"Cuando estaba estudiando para obtener mi Q Grader, una certificación para calificar la calidad del café, yo era la única mujer y también era la única mujer hispana en mi grupo de 30 estudiantes varones. Al principio, estaba muy intimidada", dijo Garay.

En la industria del café, los costos de la inequidad de género van mucho más allá de la atrofia moral. La desigualdad de género tiene consecuencias perjudiciales para la sostenibilidad general de la industria.

Estudios muestran que cuando las mujeres están ausentes en los roles de liderazgo, el desempeño financiero, la innovación y la diversidad de conocimientos disminuyen. Además, aumentan los efectos indeseables como la insatisfacción de los empleados, el riesgo e incluso las infracciones ambientales.

La fundadora de Santa María, Mildred Muñoz, cree que alcanzar la igualdad de género en el café comienza por destacar el trabajo de las mujeres en toda la cadena de suministro.

Women producing coffee and improving gender equality in the coffee sector.

"Estos ejemplos de superación e igualdad de la mujer nos motivan a capacitarnos día a día para lograr nuestros objetivos porque vemos que hay oportunidades y participación para nosotras las mujeres", dijo Muñoz.

Muñoz ha visto de primera mano que una de las contribuciones más significativas que las mujeres aportan al cultivo del café es la atención especial que prestan a la salud de sus comunidades y entornos locales. Por eso, cuidar mejor la tierra a través de la agricultura ecológica es una de las principales prioridades de Finca Santa María.

"Las mujeres fomentamos el desarrollo sostenible con base en el respeto por el medioambiente porque nuestra producción es orgánica, lo que permite la biodiversidad de flora y fauna", dijo Muñoz. "Nuestro cultivo, al tener el certificado orgánico, proporciona un producto de mejor calidad, que genera mayores ingresos, y esto ayuda al desarrollo social de toda la comunidad".

Wendi Harder, Gerente de Experiencia del Cliente de Mayorga, considera que humanizar la producción de café es la clave para aumentar la paridad de género en la industria.

"Cuando olvidas a las personas que están relacionadas con el café, el papel que juegan las mujeres se minimiza un poco. No son solo transacciones. No es solo una hoja de cálculo. Eso es algo que nosotros (en Mayorga) hacemos bien, volviendo a poner el aspecto humano en consideración", dijo Harder.

Aunque la representación es solo una fracción de lo que debería ser, las mujeres están aumentando la sostenibilidad general de la industria a través de la innovación consciente.

Desafortunadamente, todavía existen muchas barreras que impiden el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo en la industria. La naturaleza global del café crea muchos obstáculos para la paridad de género, que cambian dependiendo de la perspectiva geográfica de cada quien.

A pesar de los muchos obstáculos que enfrentan los defensores de la igualdad de género, Muñoz cree que la lucha vale la pena.

"Es una lucha diaria pero gratificante, el ambiente familiar, tener que levantarse temprano en la mañana para preparar la comida del día, alistar a los niños para ir al colegio y regresar a casa para ayudarlos con las tareas escolares, las tareas domésticas", dijo Muñoz. "También, tener que ir a trabajar y enfrentar diferentes condiciones climáticas como frío, calor, lluvia e insectos pero, a la vez, esto se contrarresta con la convivencia social, las risas, los cantos y las historias que alegran la vida cotidiana".

Women picking coffee charries at a farm in Latin America.



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